Mi buen amigo Evu lo tenia muy claro desde hace tiempo. En despedidas de soltero anteriores, casi todas celebradas en casas rurales, en el momento que nos juntábamos los más allegados siempre aprovechaba para expresarnos su deseo. “Mi despedida de soltero en Ámsterdam” Ese deseo se a cumplido este fin de semana.

Terrazas en los canales de AmsterdamCon más de 1 año de antelación nos confirmo la fecha de su boda y pocas semanas después ya había comprado los billetes de avión, ya teníamos fecha para la despedida de soltero en Ámsterdam. Parecía tan lejano que nunca iba a llegar la fecha pero el caso en que cuando nos hemos querido dar cuenta estábamos los cuatro con las maletas, unos botellines de Mahou y unos pinchos riquísimos en un bar conocido por Sergi en Nuevos Ministerios. En el tren desde Alcalá de Henares se veía en nuestras caras las ganas de darlo todo y un pequeño hormigueo en el estomago producido por la emoción de lo que se nos venia encima. Recuerdo a mi hermano Blequi ejerciendo de responsable. “Con mucho cuidado que no tenemos la tarjeta sanitaria Europea”. Que jodio a partir de la segunda Mahou solo le preocupaba la mancha que se había echo en el pantalón con uno de los pinchos que comíamos. En el metro hacia el aeropuerto las caras ya habían cambiado. Uno de los puntazos mas divertidos antes de coger el avión se produjo en el T1 cuando nos dirigíamos a la puerta de embarque. Desde una de las mesas en laFiesta despedida de soltero en Amsterdam cafetería nos llamaban. Que casualidad, Lourdes y sus amigos todos vestidos iguales disfrazados de bailarinas se tomaban una cervecita antes de coger un avión a Lisboa donde iban a celebrar su despedida de soltera. Otros grupos que también llevaban puestos camisetas y los típicos artículos de despedida de soltero se acercaban para fotografiarnos todos juntos. Vamos que si nos ponen música y se retrasa el vuelo un par de horas habíamos liado una fiesta memorable. El vuelo ha sido sin ninguna duda el más divertido de mi vida. Las poco más de 2 horas que duro se pasaron nunca mejor dicho, volando. Por fin estamos en Ámsterdam. Salir de la estación central y encantarte con los canales, las bicicletas y el tranvía te demuestra que estas en una ciudad única en un fin de semana que no olvidaremos en nuestra vida que será recordado en nuestras conversaciones de amigos cuando nos juntemos los 4 fantantiscos. A partir de ese momento, lo que pasa en Ámsterdam, en Ámsterdam se queda. Gracias chicos por un fin de semana memorable. Evu, Sergi y Blequi, no ha podido salir mejor aunque casi me quede sin brazo y haya necesitado dos días de descanso para poder escribir este post. La vida da muchas vueltas y seguro que algo parecido lo repetiremos. ¿A que si Sergi? Ismael Lopez